El sistema alimentario español, en el ojo del huracán

El 2º Informe Ecosocial sobre Calidad de Vida en España (FUHEM, 2026) radiografía un modelo agroalimentario que produce en abundancia pero que enferma el planeta, amenaza la salud y profundiza las desigualdades.

¿Qué comemos, cómo se produce y a qué precio? Estas preguntas, aparentemente sencillas, esconden una crisis estructural de enorme calado. El 2º Informe Ecosocial sobre Calidad de Vida en España, elaborado por FUHEM junto a un equipo multidisciplinar de investigadores, ofrece un diagnóstico riguroso y sin complacencias del sistema agroalimentario nacional. Un sistema que produce en abundancia pero que enferma el planeta, precariza a quienes cultivan la tierra y no garantiza una alimentación saludable para todos. ¿Cuáles son los límites que ya hemos rebasado? ¿Qué contaminantes hay en nuestra cadena alimentaria? ¿Existen alternativas reales? Las respuestas, en el artículo completo.

 

Comer en España: abundancia, desigualdad y límites planetarios

Una lectura del 2º Informe Ecosocial sobre Calidad de Vida en España (FUHEM, 2026)

1. Un modelo agrario en transformación… y en crisis

La agricultura española maneja el 51% del territorio nacional y es la base del sector agroalimentario, que aporta cerca del 9% del PIB. Sin embargo, opera en una contradicción permanente: produce más que nunca mientras pierde rentabilidad, empleo y sostenibilidad.

El modelo familiar ha ido cediendo terreno al industrial. La concentración de explotaciones avanza: mientras desaparecen miles de pequeñas fincas, las grandes superficies crecen. El agricultor español envejece de forma alarmante y las labores más duras recaen de forma creciente en trabajadores inmigrantes, que representan ya el 25% del trabajo asalariado agrario.

El aumento de producción se apoya en biotecnología, robótica y regadío intensivo, pero a costa de una pérdida de empleo rural y retribuciones cada vez más bajas para quienes producen los alimentos. La agricultura ecológica crece —España es el primer país de la UE en superficie ecológica—, pero su desarrollo requiere políticas públicas de apoyo que chocan con frecuencia con la resistencia de los gobiernos más conservadores.

2. ¿Hacia una alimentación más saludable? Las luces y sombras del consumidor español

Los hábitos alimentarios de la población española han cambiado de forma sustancial en las últimas décadas. La gran distribución —supermercados e hipermercados— domina el panorama de la compra, mientras el comercio tradicional de proximidad retrocede. Las compras online crecen con fuerza, reconfigurando la relación entre consumidores y productores.

El precio se ha consolidado como el criterio de compra dominante, especialmente entre los hogares con menos recursos. Esto tiene una consecuencia directa en la dieta: el consumo de frutas, hortalizas y legumbres —pilares de la dieta mediterránea— se sitúa muy por debajo de las recomendaciones. La brecha alimentaria entre rentas altas y bajas es una realidad documentada y creciente.

3. El sistema alimentario y los límites del planeta

Este es uno de los capítulos más contundentes del informe. El sistema agroalimentario español es responsable de aproximadamente el 80% de la contaminación por nitrógeno y fósforo en el territorio nacional, y concentra entre el 70 y el 80% de la extracción de agua dulce. Dos de los llamados «límites planetarios» han sido rebasados ampliamente.

A ello se suma un consumo energético muy elevado y, lo que es aún más preocupante, una externalización de impactos: parte significativa de los daños ambientales derivados de lo que consumimos los españoles se produce en otros países, a través de las cadenas globales de suministro. La sostenibilidad no puede medirse solo dentro de las fronteras nacionales.

El informe abre, no obstante, una vía de esperanza: cambios en el modelo nutricional —reducir el consumo de proteína animal e intensificar el consumo de vegetales— podrían revertir de forma significativa este deterioro ambiental sin necesidad de soluciones tecnológicas complejas.

4. Lo que comemos nos enferma: contaminantes, disruptores y microplásticos

La salud alimentaria no depende solo de lo que está en el plato, sino del entorno en que se producen los alimentos, de los contaminantes presentes en la cadena y del estilo de vida. Esta es una de las ideas más relevantes del capítulo dedicado a salud.

Los disruptores endocrinos —sustancias que interfieren con el sistema hormonal humano, presentes en pesticidas y envases— suponen un riesgo sanitario de primer orden, especialmente en poblaciones vulnerables como la infancia. El llamado «efecto cóctel» añade una dimensión adicional de preocupación: no existen estudios suficientes sobre los efectos combinados de múltiples contaminantes presentes simultáneamente en los alimentos.

A este panorama se suma la contaminación por microplásticos, cuya presencia en la cadena alimentaria está ya ampliamente documentada. España presenta tasas elevadas de sobrepeso y obesidad —incluyendo entre la población infantil— y un deterioro progresivo de la dieta mediterránea tradicional, con el consiguiente aumento de enfermedades crónicas.

5. Alternativas: agroecología y derecho a la alimentación

El informe no se queda en el diagnóstico. Su capítulo final propone una hoja de ruta articulada en cuatro ejes: el impulso a los sistemas de aprovisionamiento agroecológico; el reconocimiento del derecho a la alimentación como marco jurídico vinculante; la gobernanza alimentaria participativa, que implique a comunidades y territorios en las decisiones; y la apuesta por la ciencia, la educación y la coproducción de conocimiento.

En el plano europeo, la Iniciativa Ciudadana Europea GoodFood4All recoge estas demandas en clave política. En el ámbito del conocimiento, la plataforma Alimentta reúne investigación, datos y herramientas orientadas a la transformación del sistema alimentario. Son señales de que el cambio es posible —y que hay actores organizados para impulsarlo.

El 2º Informe Ecosocial de FUHEM llega en un momento de máxima pertinencia. La crisis ecosocial no es un fenómeno futuro: está en lo que comemos, en cómo se produce y en quién puede acceder a una dieta saludable. Transformar el sistema alimentario no es solo una cuestión ambiental, sino un imperativo de justicia social. El informe completo está disponible en fuhem.es.

 

Fuente: 2º Informe Ecosocial sobre Calidad de Vida en España. FUHEM, Madrid, 2026.