No hay paz para Palestina

Siguen las operaciones de limpieza étnica en los territorios palestinos ocupados por Israel, en el casi completo desinterés de la atención mediática, concentrada como está en los varios acontecimientos internacionales más recientes.
Sin embargo, los asesinatos y abusos siguen sucediéndose fuera e incluso dentro de las mal definidas fronteras del estado de Israel.

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En Cisjordania las agresiones ya no ocurren solo por parte de los colonos, si no directamente por el ejército israelí, como en el reciente asalto a la universidad de Birzeit, con agresiones a estudiantes y profesores por disparos de proyectiles reales, lanzamiento de gas lacrimógeno y granadas aturdidoras, en violación de toda norma y convención a tutela de la comunidad educativa, amén de los ya pisoteados derechos humanos.

Este episodio no es un caso aislado, sino parte de un plan coordinado, encaminado a deslegitimizar y aumentar el control sobre la sociedad civil palestina. En este sentido va también la reciente revocación o no renovación de licencia operativa a 36 Organizaciones humanitarias internacionales (entre ellas Médicos sin fronteras, Caritas, Save the children), además de UNRWA, por no cumplir con nuevas y más restrictivas reglas de registro, impuestas por el estado de Israel; una medida dirigida a extremar las dificultades existenciales de la población de Gaza que cuenta fundamentalmente con las ayudas de esas organizaciones para su propia supervivencia. Y todo ello, haciendo una vez más oído sordo a las duras protestas de NNUU y UE!

Mientras, en Gaza el IDF sigue matando a diario, como si el alto al fuego no hubiera iniciado nunca, ante el silencio casi absoluto de la prensa internacional. Desde octubre 2025, el balance de muertos es de 422, además de un número muy elevado de heridos. Es más, las violencias y los abusos se están extendiendo incluso dentro del estado de Israel, como testimonian los hechos de sangre por parte de la policía israelí, ocurridos en el poblado beduino de Tarabin, en el sur del país.

Además, en Israel se está avanzando hacia la construcción del asentamientos E1, cerca Jerusalén este, que, una vez realizado, conseguiría cortar profundamente en dos la Cisjordania, haciendo imposible la constitución de un estado palestino unitario. Todo ello potenciando la política de los asentamientos ilegales que, según la mayoría de organismos internacionales, representa unos de los obstáculos principales para el conseguimiento de una hipotética paz.

Y para rematar, destacan las declaraciones del ministro de finanzas Smotrich, responsable de las políticas de asentamientos, que proclama: “El estado palestino se barre de la mesa no con eslóganes sino con hechos. Cada asentamiento, barrio o casa es un clavo más en el ataúd de esta peligrosa idea”.

Así la que llaman la “única democracia del oriente medio” va borrando un entero Pueblo, pedazo a pedazo.

Fuente: Alessandra Filippi, Strisciarossa.it, 8/1/2026