Los cuidados como eje del desarrollo sostenible: del diagnóstico a las políticas públicas

El Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 organizó la tercera sesión del ciclo «Voces del desarrollo sostenible. La Agenda 2030 en los territorios», un espacio de debate sobre el papel del sistema económico en la generación de bienestar y justicia social y ambiental. SODePAZ participó en este encuentro, que puso el foco en una cuestión estructural: la organización social de los cuidados.

Un diagnóstico compartido: la feminización y precarización de los cuidados

La jornada partió de un diagnóstico claro: el trabajo de cuidados —tanto remunerado como no remunerado— continúa recayendo mayoritariamente sobre las mujeres y permanece insuficientemente reconocido en los ámbitos económico, social y político. El envejecimiento poblacional, el aumento de hogares monoparentales y el descenso de la natalidad intensifican la presión sobre un modelo que sigue sustentándose, en gran medida, en el ámbito familiar.

Desde el plano institucional, se defendió la necesidad de situar los cuidados como un pilar del desarrollo sostenible, superando su tratamiento como una cuestión privada. El objetivo es avanzar desde un modelo asistencial hacia un sistema basado en derechos, sin que ello implique precarizar aún más a quienes desempeñan estas tareas. Entre las líneas de actuación señaladas figuran la mejora de las condiciones laborales, la acreditación profesional, la reducción de la informalidad y una mayor implicación empresarial a través de permisos y medidas de conciliación.

Perspectiva internacional: del reconocimiento normativo a la financiación estable

El debate incorporó una mirada internacional. Representantes de América Latina y el Caribe señalaron que el reconocimiento del cuidado como derecho humano ha avanzado en los últimos años, especialmente tras la visibilización que supuso la pandemia. Sin embargo, el reto actual consiste en trasladar ese marco declarativo a políticas concretas y dotarlas de financiación estable.

Diversas experiencias ilustraron posibles vías de actuación. Por ejemplo, en Bogotá, las denominadas «manzanas del cuidado» integran servicios en el entorno urbano para facilitar el acceso a recursos. En varios países europeos, se han desarrollado fórmulas como permisos específicos para cuidadores profesionales, apoyos psicológicos o instrumentos financieros de respaldo. La cooperación entre la Unión Europea y América Latina se presentó como una oportunidad para el intercambio de buenas prácticas ante desafíos demográficos compartidos.

Modelos de atención centrados en la comunidad

En el ámbito nacional, se planteó la necesidad de revisar el modelo residencial tradicional y avanzar hacia fórmulas que prioricen la atención en la comunidad y la capacidad de elección de las personas. Iniciativas como la Plataforma VIDAS trabajan en esa dirección, coordinando entidades y proyectos sociales —especialmente en contextos complejos como el sinhogarismo—, aunque su avance depende en buena medida del respaldo institucional.

Corresponsabilidad y perspectiva de género

La segunda parte del encuentro abordó la corresponsabilidad desde una perspectiva de género. Las desigualdades persisten tanto en el reparto del trabajo doméstico como en el empleo formal de cuidados, donde una proporción significativa recae sobre mujeres migrantes en condiciones de precariedad. Varios participantes subrayaron que la inversión pública resulta determinante y cuestionaron indicadores como el PIB, que no reflejan el valor del trabajo no remunerado ni del bienestar generado en el ámbito comunitario.

Se abordaron también los factores culturales que perpetúan el reparto desigual, en particular, los modelos tradicionales de masculinidad que dificultan la implicación de los hombres en las tareas de cuidado. Desde el ámbito comunitario, se destacó el papel de las redes vecinales y de proximidad, así como la necesidad de políticas que reconozcan la interdependencia y eviten que la responsabilidad recaiga exclusivamente en las familias.

La Agenda 2030 como hoja de ruta

La sesión concluyó con una referencia a la Agenda 2030 como marco integrador de derechos y políticas públicas. Entre los objetivos señalados, figuran el impulso al empleo en el sector profesional de cuidados, la ampliación de la cobertura de la dependencia, el refuerzo de prestaciones vinculadas a la crianza y una atención más personalizada.

Situar los cuidados en el centro no es solo una cuestión social: es también una decisión económica, democrática y ambiental. Como resonó a lo largo de la jornada, se trata de construir un desarrollo sin desigualdades y de no dejar a nadie atrás.