Entrevista a Julio Carranza, revista Temas

Julio Carranza

Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de La Habana con un Posgrado en Relaciones Internacionales del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) de México.

La semana pasada la revista Temas realizó una entrevista a 3 economistas, Juan Triana Cordiví, Omar Everlenis y a mi sobre las recientes decisiones para transformar la economía. Estas han salido hoy publicadas en la serie Catalejo de Temas y en On Cuba.

Entrevista a Julio Carranza

Temas. Según algunos economistas, el eje de las reformas es o debería ser la extensión del sector privado, en todas aquellas actividades donde pudiera desarrollarse con mayor eficiencia que el estatal o el público. ¿Va a ser o debería ser así en la política económica que se avecina? ¿No implicaría, en el mediano plazo, que el sector privado se tragara al público?

J.C. Es muy difícil asegurar con exactitud cuál será el resultado de todo este proceso, pero a pesar de los riesgos, las recias dificultades y la inevitable incertidumbre que nos acompaña, es un camino que hay que transitar, al trazo grueso de este proceso no existen alternativas, pero claro que su sintonía fina debe ser muy certera, se dice que el diablo está en los detalles y este es el caso. Ahí si se abren una diversidad de opciones que se deben considerar e implementar bien.

Como sabemos el socialismo es una teoría, pero también es una historia y en esa historia y simplificando, claro, hay dos modelos fundamentales, uno fracasado, el europeo y soviético de planificación burocrática y otro exitoso: el asiático de China y Viet Nam, hasta ahora el modelo cubano se ha parecido más al primero que al segundo, esta reforma pretende cambiar esa realidad.

Por supuesto que hacer calco sería el primer error, porque ninguna experiencia es ni podría ser igual a otra, pero las coincidencias generales son obvias y necesarias.

Por otro lado, es preciso entender que lo que está en juego aquí no es solo un determinado sistema sino la existencia misma de la nación, hoy más asediada que nunca.

Habría que añadir que sería absurdo pedirle a Cuba, una isla pequeña, de limitados recursos, subdesarrollada, con una economía en estado crítico, agredida, sin grandes aliados internacionales y en una posición geopolítica muy difícil, que le de respuesta a los grandes problemas históricos y teóricos del socialismo, esa tarea la habrá de realizar la humanidad en un periodo largo de su historia. Aquí y ahora a lo que hay que dar respuesta es a los muy específicos y recios problemas de este país.

Yo creo que una cuestión fundamental del actual planteamiento es darle a todo el sistema empresarial el reconocimiento y las facultades que debe tener para operar en tal condición, tengan esas empresas el régimen de propiedad que tengan (estatales, cooperativas, privadas y mixtas, nacionales o extranjeras) todas integradas a los mercados regulados por el estado que se deben establecer y en el caso de las empresas estatales bajo una planificación estratégica y financiera, no burocrática y administrativa como la que ha existido hasta hoy. Los prejuicios con el sector privado se deben superar y darle el lugar que le corresponde, no menos, no más. El sector privado y también el cooperativo han de jugar un papel no solo importante, también imprescindible, sus intereses deben ser reconocidos y tener representaciones, pero de ninguna manera imponer esos intereses individuales o empresariales, por legítimos que sean y lo son, por encima de los intereses generales y mayoritarios del pueblo y la nación. También en eso los casos de China y Viet Nam son importantes.

Claro que los medios de producción fundamentales, estratégicos, deben continuar bajo propiedad social con protección legal y también deben mantenerse y desarrollarse todas las empresas públicas que sean eficientes. El sector estatal que salga de aquí ha de ser eficiente y competitivo. Eso no excluye la existencia de determinadas actividades que por definición son deficitarias y dada su función han de mantenerse bajo el subsidio del presupuesto del estado, pero han de ser pocas y plenamente justificadas. Por supuesto que también han de mantenerse bajo régimen estatal y con la asignación de recursos necesarios sectores fundamentales como la educación y la salud, aún cuando algunas actividades específicas de estos sectores pasen a formas privadas, como de hecho ya sucede con algunos comercios de medicinas y servicios de óptica y dentales, en esos segmentos específicos la participación ha de ser mixta.

Estas medidas van a acentuar diferencias sociales, sin dudas, pero estas deben tener regulaciones, acompañadas de una política fiscal progresiva y muy fiscalizada. Que las diferencias de ingresos sean resultado de la eficiencia y el trabajo y no de la corrupción y actividades espurias, las políticas sociales deben también reforzarse para apoyar a una población fatigada y hoy empobrecida. Se debe mantener el principio de que nadie quede abandonado.

Hay que impedir sobre todo privatizaciones perversas!y sin licitaciones  que respondan a intereses de grupos particulares, muchos de ellos provenientes de la antigua burocracia, ya vimos lo que sucedió en Europa del Este.

Esos peligros existen y están activados, pero también existe la manera de preverlos y controlarlos, eso también debe activarse y su esencia es la participación y el poder político de la población en general, con una actuación adecuada de las instancias del poder popular y la acción de los órganos de control de la república y las instituciones política y sociales, en primer lugar el partido, pero para cumplir adecuadamente ese papel ellas mismas deben reformarse el partido incluido, y por el lado estatal en lugar primordial, la controlaría general cuya función debe incluir a todos los sectores de la economía, sin exclusiones injustificadas.

Las instituciones democráticas del país, en primer lugar el parlamento, debe tener una voz activa y diversa, expresión de lo que ya hoy es y será la sociedad cubana.

Temas. Un sector público eficiente, con autonomía real para planear, decidir lo que produce, redistribuir ganancias entre sus trabajadores y hacer que participen en las decisiones, operar en el mercado cambiario, establecer acuerdos con otras empresas, sean públicas o privadas, nacionales o extranjeras, parece un animal muy diferente al actual. ¿Es posible esa metamorfosis? ¿Qué debería ocurrir para que esa transformación tuviera lugar? ¿En qué plazo?

J.C. Siempre hemos dicho y esperamos que así se entienda, que la situación actual tiene urgencias que hay que atender de manera prioritaria y también tiene la necesidad de una transformación integral y profunda del modelo económico, claro que estos planos son interdependientes pero no deben confundirse. La respuesta a las urgencias ha de ser inmediata, ellas están determinadas por los problemas fundamentales que afectan hoy a la población, energía, alimentación, agua, salud, higiene pública, movilidad, etc y esa respuesta también supone contar con más recursos externos, de ahí que el problema de la deuda y el acceso a créditos, inversión, etc es también una prioridad. En las medidas propuestas están incluidas las formas para responder a esas urgencias.

Lo otro es la transformación integral del modelo económico, ese es un proceso necesariamente más lento, aunque se debe acelerar lo más posible, que ha de comenzar con el restablecimiento de los equilibrios macroeconómicos: déficit fiscal, inflación, déficits externos, etc. Ese proceso lleva más tiempo, es mucho lo que hay que transformar, es preciso definir etapas, áreas de acción, objetivos generales y parciales, indicadores, etc. sobre todo tener un horizonte estratégico claro y la capacidad política para corregir las desviaciones que inevitablemente habrán de aparecer, de lo contrario se podría llegar a un triste destino no deseado y quizás ya sin recuperación posible. Sobre todo esto hemos escrito y propuesto en extenso desde nuestro libro de 1995 y con otros muchos textos posteriores con las actualizaciones correspondientes

Hoy la política es más importante que nunca, aunque haya quienes piensen lo contrario, no para trabar ni para detener el proceso de reforma, sino para conducirlo por la ruta que debe marchar, respondiendo siempre a los intereses de la nación y no a espurios intereses sectoriales y de grupo, mucho menos a las presiones imperialistas, en eso hay un desafío fundamental, en un último artículo utilice una expresión: que sean las ideas y no los hechos incontrolados las fuerzas conductoras de este proceso.

Temas. Uno de los rasgos del nuevo socialismo, tal como se retrata en la nueva Constitución, es la descentralización, en particular, la entrega de poderes a los niveles locales. Aunque seguimos sin una Ley que se los haya otorgado al cabo de siete años de esa definición constitucional, ahora se enfatiza la descentralización y el papel estratégico de los municipios. ¿Están preparados los gobiernos locales para esa autonomía? ¿Para ser capaces de administrar sus recursos, gestionar inversiones internas y externas, diseñar políticas fiscales y de empleo, controlar servicios básicos y adaptar las políticas sociales a sus necesidades…? ¿Qué debería ocurrir para que los gobiernos locales asumieran plenamente ese papel? ¿Qué peligros se corren al descentralizar?

J.c. Yo considero que la descentralización de estos procesos a los municipios debe hacerse con muchísimo cuidado, esto es positivo y necesario y podría hacer la gestión más democrática y eficaz, pero no de cualquier manera, la descentralización municipal no debe significar que el gobierno central se desentienda de responsabilidades que le son propias e indelegables, un país no es la simple suma de sus municipios, esto ni en los países de fuerte carácter federal. Los municipios son muy diferentes entre sí y su articulación, su complementariedad como partes de un todo, es una responsabilidad indeclinable del gobierno central, la política económica y la conducción de la estrategia nacional de desarrollo es una tarea de responsabilidad central. O sea la acertada descentralización municipal, no debe significar la anulación del papel imprescindible del gobierno central, somos una sola nación.

Por otra parte, para que la descentralización opere adecuadamente deben contar los municipios con los recursos indispensables, en primer lugar con los cuadros y funcionarios capaces, ha de ser la meritocracia (capacidad, formación, ética, probidad, empatía y compromiso) lo que determine los nombramientos y la elección a ese nivel, como habría de ser en todos los niveles, claro. En general, el actual nivel de los cuadros y funcionarios a nivel municipal está por debajo del que se requiere allí para esta compleja función y por supuesto que ese trabajo debe tener la remuneración que merece.

Temas. En un contexto de descapitalización, falta de fuentes de financiamiento, alta deuda externa, infraestructura deteriorada, crisis energética y alimentaria, ¿de dónde podría salir la inversión necesaria para recuperar la economía y reestructurar el modelo? ¿Disponen los emigrados cubanos del capital y la voluntad para convertirse en esa fuente principal? ¿Hasta qué punto las circunstancias políticas en la diáspora cubana lo facilitan o lo ponen en riesgo? ¿Sería posible sin que EEUU y Cuba volvieran al camino de la normalización?

J.C. Ya expresaba antes que el tema de la disposición de recursos es un problema fundamental, un fuerte nudo que afecta a la economía nacional, por eso el tema de buscar acceso a nuevos recursos es parte de las urgencias y ahí el tema de destrabar la deuda es fundamental, hemos venido planteando lo de cambiar deuda por activos y por inversión, esto es muy posible y probablemente es hoy la opción más viable.  Hay muchos recursos y capacidades que hoy están sub utilizados y muchas deteriorándose. Claro que siempre debe hacerse de manera tan rigurosa como ágil, hay que cuidar que las presiones del momento no lleven a decisiones inconvenientes que afecten la soberanía y el control de recursos estratégicos de la nación, eso se puede y se debe hacer bien.

Yo creo que la migración cubana es parte de la nación, un sector de ella tiene capitales y capacidad empresarial, claro que no es toda ni tampoco la mayoría que está integrada por trabajadores asalariados, pero creo que todos podrían participar de alguna madera y los primeros con inversiones, tecnologías, comercio, mercados, etc, esto ha de ser parte de una voluntad compartida y aquí habrían de darse todas las garantías de manera transparente y sin titubeos, establecer con leyes y regulaciones lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer, o sea, espacios y garantías amplias, claramente establecidas, en función de un proyecto de nación que debería ser compartido por todos, incluida, ojalá, los que han tenido una conducta hostil, es todo un tema político y muy actual, pero la respuesta corta es clara, si deberían jugar un papel importante, sin renunciar a sus intereses individuales. Riesgos siempre habrá, pero hay que asumirlos con inteligencia y resolución, lo más importante es el interés del pueblo y su bienestar, ¿es difícil hacer todo eso compatible?, si, ¿es imposible?, no. Quizás este sea el desafío político más importante hoy.

Un escenario de negociación con EEUU es lo más deseable, eso podría cambiar notablemente el cuadro, la superación de la crisis económica, etc. creo que el gobierno ha trabajado y trabaja intensamente en ello, hoy con la experiencia de los años, de la historia, de los errores del pasado, etc. Pero la pregunta ha de ser siempre negociar qué y para qué, es ahí donde la claridad de la respuesta ha de ser meridiana, una posición amplia que incluye muchas decisiones sensibles, pero puntos muy claros acerca de que no es negociable bajo ninguna circunstancia, la soberanía y el orden interno se ha dicho y yo estoy de acuerdo. Los temas internos de Cuba son un problema de los cubanos, de todos los cubanos, pero sin añadiduras.

Creo que el gobierno norteamericano debe estar consciente y seguro de que Cuba está dispuesta a avanzar y a poner mucho sobre la mesa, excepto lo irrenunciable, eso podría dar lugar a una relación de respeto y mutua conveniencia. Ahora bien, ¿estará dispuesto el gobierno de EEUU y esta administración en particular a establecer un marco adecuado de negociación?, eso es fundamental, creo que Cuba debe trabajar para eso, pero también estar preparada para la peor de las situaciones, incluida una indeseada agresión militar, la soberanía, bien entendida, es irrenunciable, eso no hay que fundamentarlo académicamente, es la voluntad histórica de un pueblo demostrada durante casi dos siglos, ahora no habrá de ser diferente, negociación sí, toda la posible, realista y amplia, pero imposición y concesiones de soberanía bajo ninguna condición.

 

Desde 2011, se han venido adoptando sucesivos programas de reforma, alcanzado acuerdos en congresos del PCC, aprobado una nueva Constitución y nuevas leyes. Sin embargo, el proceso de reformas se ha estancado y hasta cierto punto parece haber extraviado su curso. ¿Qué razones hay hoy para pensar que será diferente?

J.C. Hemos llegado a una situación límite, la agresión externa por un lado (que no es solo el bloqueo) y las insuficiencias internas por otro, entre ellas el tremendo retraso de una reforma económica integral y profunda, que es uno de esos principales errores, eso lo hemos dicho y argumentado muchas veces por años y al menos desde hace más de tres décadas, cuando era ya evidente el agotamiento del modelo económico de planificación burocrática.

Si uno lee los documentos aprobados en los congresos del partido desde el 2011 y después la constitución de 2019, aprecia que esa realidad se comprende desde entonces y que se aprobaron documentos que daban el espacio político y legal necesario para la reforma, sin embargo, inercias, incomprensiones, dogmatismos e intereses creados fueron una permanente fuerza en contra. Creo, parece, que lo nuevo ahora es que eso se ha asumido y existe la voluntad política para avanzar por encima de esa resistencia, va a ser difícil pero el camino ya empezó. Hay que tener cuidado con aquella máxima existente en Cuba desde época de la colonia de que “se acata pero no se cumple”, es preciso acabar con eso, son obstáculos sedimentados, tan fuertes como difusos, por eso son tan difíciles de eliminar, nunca faltarán, pero con consenso, participación popular, lo cual es imprescindible, rendición de cuentas y una conducción certera se puede lograr, el tiempo dirá la última palabra. Es difícil declararse pesimista u optimista frente a un proceso tan complejo, creo que debemos ser realistas y como decía Gramsci, continuar, quizás, con el pesimismo de la mente, pero siempre con el optimismo del corazón.

20 de junio 2026