“Para nosotros es un gran momento”. Así lo resumía nuestro presidente, Daniel Cantero, en vísperas de la firma. Y lo fue: el 23 de junio, esa nave de casi 500 metros cuadrados en Torrejón de Ardoz (Madrid) dejó de ser un espacio alquilado inestable para convertirse en patrimonio colectivo.
Hace unos meses, os contábamos que ya funcionaba como Almacén Solidario: ahí se reciben las donaciones, se clasifican, se embalan y salen rumbo a Cuba. Aquello era el principio. Con la compra firmada, ese trabajo tiene por fin una base propia y estable, que ya no depende de cesiones ni de acuerdos que hay que renovar.
No es un cambio menor. Durante años, buena parte del trabajo logístico de la solidaridad con Cuba se ha sostenido sobre espacios temporales: naves prestadas, almacenes compartidos, soluciones de emergencia que funcionaban mientras duraban. Tener un lugar propio significa poder planificar a largo plazo, invertir en mejorar las instalaciones sin miedo a perderlas, y dar a cada envío la estabilidad que merece.
Cantero lo explicaba con sus propias palabras:
“Lo que se ve aquí es una nave de casi 500 metros cuadrados, aquí en Torrejón de Ardoz, y está destinada fundamentalmente a lo que es la solidaridad con Cuba. Todo esto es el almacenaje que luego va a los contenedores y de los contenedores, a través de los puertos, rumbo para Cuba. Estamos muy ilusionados como SODePAZ, MediCuba, y todas las compañeras que participan en este proyecto solidario.”
La compra la firma SODePAZ, pero el día a día de la nave se sostiene junto a MediCuba España, que colabora en toda la logística y el almacenaje. Una causa compartida, como casi todo lo que hacemos.
Ahora toca seguir llenando esa nave de trabajo: más donaciones que clasificar, más contenedores que preparar, más envíos que salgan puntuales hacia Cuba. El espacio ya está; lo que sigue es, como siempre, ponerlo al servicio de quienes más lo necesitan.
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