En la acampada de Sol, entre lonas blancas y azules, cuelga un cartón escrito a mano con unos versos de Silvio Rodríguez. Hablan de la esperanza, de qué cosa seríamos si dejáramos de creer en ella. Alguien se tomó el trabajo de copiarlos con rotulador y colgarlos en medio de una plaza, en medio de la lluvia, en medio de todo. Y al verlos, pensamos que esos mismos versos podrían estar colgados también en nuestra sede, o en cualquiera de las comunidades con las que trabajamos desde hace casi cuarenta años.
Porque no hemos crecido en tiempos fáciles. Hemos visto guerras que se eternizan, bloqueos que asfixian a países enteros, violencia que arranca a la gente de su tierra, un clima cada vez más desbocado y un planeta que se queda sin energía para los más pobres. Con ese paisaje, hablar de esperanza puede parecer ingenuo. Nosotras hemos aprendido lo contrario. En un mundo hostil, la esperanza no se espera, se trabaja.
Se trabaja con las manos. Con las de quien cava un pozo en el Corredor Seco guatemalteco y las de quien, años después, abre un grifo en su casa por primera vez. Con las de quien reparte pasta, café y azúcar de comercio justo para que una cooperativa del Sur siga adelante. Con las de quien firma una cuota mensual sin ver nunca a quién ayuda, y las de quien escribe, traduce, organiza, cuenta o acompaña. Casi cuarenta años de manos, de personas que pasaron por SODePAZ, que se quedaron o que siguen siendo parte de ella desde la distancia, y que han hecho posible que hoy sigamos aquí.
No siempre hemos ganado. Hay proyectos que tardaron años en dar fruto y otros que no salieron como esperábamos. Hay países donde la situación hoy es peor que cuando llegamos. Pero la esperanza no consiste en tener garantizado el final, sino en negarse a aceptar que las cosas no puedan cambiar y en hacer algo, aunque sea pequeño, para que cambien.
Por eso seguimos. No porque el contexto sea favorable, sino porque, desde 1987, cada vez que alguien dijo “no hay nada que hacer”, hubo gente que se puso a hacer algo.
La esperanza también cumple años. Gracias por ayudarnos a que siga cumpliéndolos.

