Geopolítica y Palestina

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En un momento en que los conflictos armados y las crisis humanitarias moldean el pulso del planeta, la UAM celebró la jornada “Un mundo en guerra” para pensar el desorden global con voces expertas y testimonios directos. La sesión dedicó un espacio central a Palestina, compartiendo un retrato crudo y complejo sobre destrucción, memoria y resistencia cultural.

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El 4 de noviembre, la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid acogió la jornada “Un mundo en guerra”, un encuentro destinado a comprender las dinámicas que atraviesan el panorama internacional actual. Con especialistas en relaciones internacionales, docentes, escritores y poetas palestinas, la jornada se convirtió en un espacio de reflexión profunda sobre la creciente inestabilidad global y los modos en que esta afecta a pueblos, territorios y sistemas políticos.

Las primeras mesas se centraron en las claves para interpretar el desorden mundial. Se abordaron los factores políticos, económicos y sociales que empujan a un escenario de crisis permanente: aumento de la desigualdad, militarización, disputas energéticas y debilitamiento de las estructuras de gobernanza global. En este marco, se discutió cómo la falta de marcos analíticos sólidos puede llevar a simplificaciones que dificultan comprender la raíz de los conflictos contemporáneos.

El corazón de la jornada fue, sin duda, la sección dedicada a Palestina, un espacio donde se entrelazaron análisis históricos, testimonios actuales y expresiones artísticas. Las participantes describieron la destrucción sistemática de infraestructuras, barrios y patrimonio cultural en varios puntos del territorio palestino, subrayando que la devastación material no solo afecta a la vida cotidiana, sino también a la memoria colectiva y al tejido social.

Uno de los temas más comentados fue la falta de rigor informativo que rodea el conflicto, que se manifiesta con descontextualizar los acontecimientos, diluir responsabilidades o adoptar de manera acrítica marcos narrativos oficiales. Este sesgo informativo se propone dificultar el reconocimiento de la sangrante asimetría una población ocupada y un Estado ocupante con poder militar, político y comunicativo muy superior, que ha convertido dicha población en su diana principal.

A esto se añade el papel de la propaganda, tanto en medios occidentales como en la comunicación oficial israelí. Las participantes analizaron cómo determinados discursos se repiten hasta convertirse en sentido común, mientras otros —especialmente los palestinos— son invisibilizados, presentados como secundarios o incluso cuestionados en su legitimidad.

Otro eje fundamental fue el ocultamiento histórico. Las voces palestinas insistieron en que entender el presente requiere reconocer procesos históricos clave: las expulsiones y desplazamientos de mediados del siglo XX, la progresiva fragmentación territorial, la expansión de asentamientos y las políticas de segregación que han configurado el mapa actual. Sin este marco, alertaban, el conflicto aparece como un enfrentamiento espontáneo y no como el resultado de una larga trayectoria de desposesión.

En esa línea, se abordaron los orígenes del sionismo, no para simplificarlo, sino para mostrar su complejidad interna: corrientes laicas, religiosas, nacionalistas y socialistas que, con el tiempo, fueron convergiendo en un proyecto estatal que ha entrado en colisión con la existencia del pueblo palestino. Comprender estas tensiones históricas —explicaron las ponentes— no busca negar las aspiraciones de seguridad del pueblo judío, sino situarlas en diálogo con los derechos vulnerados de la población palestina.

El monográfico concluyó con una reflexión colectiva sobre justicia, dignidad y paz, acompañada de la lectura de poemas y la exhibición de obras que reivindican la riqueza cultural palestina. La poesía y el arte, más que elementos decorativos, aparecieron como formas de resistencia y preservación, esenciales frente a lo que muchas participantes describieron como intentos de borrado cultural.

La jornada se completó con un bloque sobre África como escenario de conflictos armados y luchas por la autodeterminación, así como con una exposición del Museo Palestino, accesible también en paljordan.es, que permitió a los asistentes profundizar en la historia y el patrimonio de un pueblo cuya memoria se niega a desaparecer.

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